martes, 27 de enero de 2015

Escribir nuestra libertad con A de anarquía.

El rozar lento de sus manos.
El calor de sus caricias.
El agitar calmado de nuestros fuegos. 

El palpitar lento de mi pecho...


Somos como dos mares encontrados y solitarios.
Dos fuegos enfrentados y furiosos.

Somos dos almas perdidas que encuentran su camino:
el que marcan nuestros cuerpos consumidos por la locura.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Estamos locos.



Sólo tengo el recuerdo de tus labios rojos,
y es lo único en lo que puedo pensar.
Vivo con miedo de cerrar los ojos:
allí es dónde te escondes.
No puedo siquiera dormir,
soñaría contigo (y perdería la cordura).

Eres viento que agita y escalofrío que duele.
Apareces y muero desesperada.

Un beso salvaje bajo la lluvia que apague nuestro fuego.
Unas manos apresuradas que buscan abrirse camino.
Respirar acelerado. El olor de tu cuerpo.
Nuestras almas salvajes se funden en una.
Nos consume el deseo,
el deseo de gritar que estamos locos...
el uno por el otro.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Voz.



Cuando tu voz no tiene dueño,
y te ahogan, te callan.
Cuando nadie te quiere escuchar,
a nadie le importa lo que tienes que decir...

jueves, 21 de noviembre de 2013

Soy una mezcla de soledad y esquizofrenia.

Querido calor vital:

Por una vez he de olvidarte y he de plasmar mis propios sentimientos bajo el calor de un viejo flexo, junto a la tibia luz de una vela y rodeada de hostilidad.
Miro a los lados, asustada, por las sombras inexistentes. Busco una mirada que me atormenta y no existe. Sé que tras estos muros hablan de mi... Todos están en contra.
Tengo una maraña de cables por cabeza: no sé que quiero ni qué estoy haciendo. Me cuesta mirar al futuro, pero porque no hay futuro para mi. Me sofoco al pensar en la muerte, pero día a día camino a su lado (y si no la encuentro, la busco para darle la mano).
A veces siento como si algo o alguien agarrara mi garganta y apretase fuerte. En ocasiones veo, sin estar dormida, a la gente que quiero muriendo.
Tengo una mierda por corazón, y es que no es fácil explicar como cuando algo me parece bello y lo aparto de mi lado, sólo por miedo. Tengo miedo a ser feliz y odio a la humanidad.
Escribo estas líneas con los ojos empapados en lágrimas, dudando si seré capaz de escribir una sola línea más.
Pienso en las caras de horror de los que descubrirían mi cuerpo inerte. Pero ya nada hay para luchar, pues todo lo que he emprendido se ha hundido.
He perdido.
Siempre.
Así es mi día a día.



Soy yo, una mezcla de soledad y esquizofrenia.

martes, 1 de octubre de 2013

El que me impide ser feliz.

Hay ahí una ventana ¿la puedes ver?
Está ahí, inmóvil, rompiendo con la monotonía de la blanca pared.

Tras ella puedes ver el mar salvaje.
Puedes oírlo.
Puedes olerlo.
Casi... puedes tocarlo...

Pero el empañado cristal te congela los dedos,
te deja sin aliento,
asustado.

¿La puedes ver?



Pues esa ventana eres tú.

lunes, 22 de abril de 2013

Libido.



Nos vemos como dos extraños cuando nos cruzamos.
Pero en realidad hay más que "tensión no resuelta" entre nosotros.
Somos amantes nocturnos, amantes en nuestros sueños...
somos dos almas condenadas a la soledad, por miedo.

Apaga la luz y deja que las horas corran,
como nuestros cuerpos sofocados,
danzando bajo la luz de la Luna.

El relente moja nuestras ropas. Pero ya no las necesitamos.

Cómeme, bébeme.

Nos ciega el sol de la mañana: "¿quieres quedarte a mi lado?".
Silenciosos, nuestra respiración se hace una.
Lloramos, nos damos cuenta de que nuestro único final feliz
ha sido el culmen de nuestro libido desenfrenado.

El despertador emite su agudo llanto,
nos despertamos sofocados, cada uno en su cama.

Nuestro lugar sólo está en sueños.
La realidad no nos dio la oportunidad de tener nuestro final (feliz o no).
Un final para despedirnos, desnudos, hasta que la juventud muera.

El viento se lleva con él nuestra memoria cuándo el sol asoma por el horizonte infinito.
Infinito, como nuestro amor carnal.

Sólo me queda esperar a que se haga de noche de nuevo.